From PR to AZ – “It Was Impossible to Not Take the Opportunity”

Photo courtesy of Adriana Castillo


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For Adriana Castillo the hurricane meant suffering and loss. But it also presented an opportunity. Four months after the storm Castillo received an invitation from Arizona State University (ASU) to continue her bachelor’s degree in political science with a minor in international relations.

Castillo counts the days when she will see her parents again. Her goal in Arizona is to gain skills and experience to bring back to the island. “We are not here forgetting about what happened and what is happening. My goal is to prepare myself and return to Puerto Rico and give back what it has given me for many years,” she said.

This conversation has been edited for clarity and length.

Why did you decide to move to the United States?

The reason was the hurricane. I studied at the University of Puerto Rico (UPRM), at the Mayagüez campus, and after [Hurricane Maria] it was closed for like two months. My priority has always been my studies. [But] the lack of water, power, Internet, gasoline, and communication, made my bachelor’s degree become less important because I was focused on surviving. After a crisis like the one we went through life is never the same.

How did the transfer process happen?

I was participating in a study about energy governance at the UPRM, a multidisciplinary study in collaboration with Arizona State University (ASU).  My mentor had graduated from there — and after the study the president of the ASU asked my professor for a list of students that wished to continue their studies there.  They offered us residence, medical insurance, and tuition. With the crisis and the needs I had in Puerto Rico, it was impossible not to take advantage of the opportunity.

What have been the biggest challenges since you made that decision?

Leaving my family was the hardest one. My parents were my biggest fear, leaving them by themselves. Watching the news showing that things are getting worse every day makes me want to be in my country. The cultural shock is also a big challenge. Here [in Arizona] we are like 80,000 students from different parts of the world.

How have you adapted to those changes and challenges?

What has helped me adapt is a group of friends from Puerto Rico that came here with me. We are 11, and though there are only a few of us, we keep the culture alive. We are a small community. The university has helped a lot too. They offer psychological therapy, counseling and other services that help us get through the day-to-day. Also, the school of international studies has been supporting us and has been very welcoming.

Have your professional plans changed after the hurricane?

Circumstances changed, but not my goals. I always wanted to come to Arizona to earn a master’s degree, so this helps me get used to it earlier — though my heart is still in Puerto Rico, in my alma mater.

De Puerto Rico a Arizona:  “Era imposible no aprovechar la oportunidad”

Para la puertorriqueña Adriana Castillo, el huracán significó sufrimiento y pérdida. Pero al mismo tiempo una oportunidad. Cuatro meses después del huracán, Castillo recibió una invitación de la Universidad del Estado de Arizona (ASU) para continuar su bachillerato en Ciencias Políticas y una concentración menor en Estudios Transfronterizos.

Castillo cuenta los días para volver a ver a sus padres. Su propósito en Arizona es capacitarse y ganar varios años de experiencia para regresar a la Isla. “No estamos acá olvidándonos de lo que está sucediendo y de lo que sucedió. Mi meta es prepararme y regresar para devolverle a Puerto Rico lo que por muchos años me dio a mí”, dijo la estudiante.

¿Por qué decidiste mudarte a Estados Unidos?

La razón exacta fue el huracán. Estudiaba en la Universidad de Puerto Rico, en el recinto de Mayagüez (UPRM), que luego de [el huracán] María estuvo cerrada como dos meses. Mi prioridad siempre ha sido mis estudios. [Pero] La falta de agua, luz, internet, gasolina, comunicación, hicieron que mi bachillerato pasara a segundo plano porque todo estaba enfocado en sobrevivir. Después de una crisis como la que pasamos, la vida no sigue siendo igual jamás.

Photo courtesy of Adriana Castillo

¿Cómo se dio el proceso del traslado?

En la UPRM estaba participando de una investigación con gobernanzas energéticas y era un estudio multidisciplinario. La investigación era en conjunto con la Universidad de Arizona — mi mentor se había graduado de allí —  y luego de la investigación, el presidente de aquí (ASU) le pidió a mi profesor una lista de estudiantes que deseaban seguir sus estudios aquí. En la invitación, nos ofrecieron hospedaje, plan médico y matrícula. Con la crisis y todas las necesidades que estaba pasando en Puerto Rico, era imposible no aprovechar la oportunidad.

¿Cuáles han sido los mayores retos desde que tomaste la decisión?

Dejar a mi familia fue lo más difícil. Mis padres eran mi mayor miedo, dejarlos solos. Mientras vea en las noticias que las cosas van de mal en peor, [eso] ata emociones de querer estar en mi país. El choque cultural también es un gran reto. Aquí [en Arizona] somos como 80 mil estudiantes de diferentes partes del mundo.

¿Cómo te has adaptado a esos cambios y retos?

Lo que me ha ayudado adaptarme es un grupo de amistades de Puerto Rico que vinimos para acá. Somos once, y aunque pocos, mantenemos la cultura. Somos como una pequeña comunidad. La universidad ha ayudado mucho también. Nos ofrecen terapias psicológicas, consejería, y otros servicios que nos sirven para seguir el día a día. Además, la escuela de estudios transfronterizos se mantiene apoyándonos y ha sido bien acogedora.

¿Cambiaron tus planes profesionales luego del huracán?

Las circunstancias cambiaron, pero la meta no. Siempre quería venir a Arizona a estudiar la maestría, así que esto me ayudó a acoplarme antes — aunque mi corazón sigue en Puerto Rico, en mi alma máter.

This story was written by Shaina Cabán.

This story was part of a collaboration between Feet in 2 Worlds and journalism students at  Universidad del Sagrado Corazón in San Juan, Puerto Rico.  Translated from the original Spanish by John Pink.

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